El vino es sin duda uno de los elementos más representativos del patrimonio cultural gastronómico mediterráneo. De hecho, ha sido durante siglos la bebida favorita para acompañar las comidas de la población mediterránea, e incluso antes de que naciera el concepto de la dieta mediterránea. Hoy en día, el vino se produce en todo el mundo, pero Europa sigue manteniendo su tradicional liderazgo en término de producción con alrededor del 60% de la producción mundial, con Italia, Francia y España como los principales países productores.

Vitis vinifera es la especie a la que pertenece todas las cientos de variedades de viñas que se utilizan para la fabricación de vino. Las variedades de uva (algunas de las variedades conocidas son: Cabernet Sauvignon, Sangiovese, Tempranillo, Touriga Nacional, Assyrtiko, etc) se diferencian entre sí en características desde el tamaño y color hasta la resistencia a enfermedades y el momento de maduración. estas diferencias no son los únicos factores que determinan la calidad del vino. la calidad final del vino depende de la calidad de las uvas lo cual se encuentra afectado por numerosos aspectos como el tipo de suelo, el momento de recolección, la poda, la altura y forma de la viña y la cultura local de la levadura.
La combinación de estos, y otros, effectos se conoce comúnmente con el término francés Terroi, por su gran influencia en los procesos de fermentación, así como de envejecimiento producen las diferencias entre los vinos.

Sin embargo, puede argumentarse que el componente más importante del terroir, el que tiene mayor impacto en la calidad del vino para cualquier variedad de vid, es el clima. De hecho, el clima afecta en gran medida la composición de las uvas maduras. Los factores que provocan la variación entre las uvas de diferentes áreas son la exposición al sol, la diferencia de temperatura entre la noche y el día, y más importante, la cantidad de calor recibido durante la temporada de crecimiento y la cantidad y los patrones de lluvia estacionales.
Al alterarse los límites de las zonas climáticas y aumentar la variabilidad, el cambio climático está creando un desequilibrio en la producción de vino en todo el mundo, como resultado se está perdiendo la viabilidad en determinadas áreas e incrementando la sostenibilidad en otras. Un ejemplo de esto es la reciente expansión de la producción de vino en Reino unido y Dinamarca, donde anteriormente el clima era relativamente inhóspito para el crecimiento de la vid. Sin embargo, incluso antes de verificarse estas situaciones extremas, el cambio climático tiene grandes impactos en la expresión sensorial de los vinos, su sabor, cambiando la percepción de una región determinada y, por tanto, alejándose de la preferencia de los consumidores con impactos significativos en la economía regional.

MED-GOLD desarrollará servicios climáticos que proporcionará predicciones a largo plazo (decenas de años) de los principales factores climáticos, permitiendo anticipar los efectos del cambio climático. lo cual ayudará a los productores de vino en la gestión de los riesgos asociados a su marco de trabajo de sus estrategias de negocia a medio y largo plazo. Adicionalmente, se proporcionará pronósticos estacionales en diferentes escalas espaciales y temporales, MED-GOLD ayudará a los productores a gestionar de forma más efectiva los tratamientos para proteger a la vid de enfermedades y plagas, aumentando la rentabilidad de sus cultivos.

Preguntas que MED-GOLD atenderá

Escala de tiempo estacional

Escala de tiempo a largo plazo (proyección de cambio climático)